Los recicladores son aliados fundamentales de la industria papelera en Colombia, ya que gracias a una labor coordinada con ellos, Asociaciones de recicladores y Gestores de residuos, en 2017 se  recogieron 819.211 toneladas de material reciclable, cantidad que hace parte de las 920.622 toneladas que se reciclaron ese año, y que representan el 60,8% de la fibra reciclada usada para la fabricación de papel y cartón en el país.

En Colombia, la industria papelera es una de las que más recicla, consolidando al país por encima del promedio de reciclaje latinoamericano y figurando en el ranking mundial cerca a países como Finlandia y Bélgica. Teniendo en cuenta que la tasa de reciclaje en el país está en el 58%, aún hay mucho camino por recorrer para aumentar estas tasas de reciclaje.

La fibra reciclada, proveniente de los sobrantes de impresión y de la recuperación selectiva de periódicos, revistas y cajas, entre otros; es fundamental como materia prima, pues es la fibra que en mayor porcentaje se usa en el país para producir papel. Las empresas papeleras lo han entendido y están comprometidas en incrementar las tasas de recolección, formalizar la labor de los recicladores de oficio, generar mayores beneficios para los actores parte de la cadena y, en asocio con las instituciones pertinentes, mantener las condiciones del mercado para comercializar estos residuos.

Las empresas que hacen parte de Cadena de Papel y que utilizan material reciclado como insumo en su proceso de producción, tienen su propia red de proveedores a través de una alianza con las grandes bodegas de reciclaje que se encargan de acopiar el material que los recicladores de oficio recuperan, desde allí son transportadas a las plantas de reciclaje, evitando de esta manera alimentar los rellenos sanitarios y potenciando la economía circular, al recuperar este material para ser reusado en la industria.

Ya en la planta de reciclaje el material reciclado es seleccionado y clasificado; en varias oportunidades con el fin de disminuir su densidad es prensado y embalado en grandes balas de papel que facilitarán su transporte. Estas grandes balas se almacenan de acuerdo a su categoría y fecha de expedición y quedan dispuestas para ser transportadas a la planta de papel y cartón. Una vez allí el material reciclado se tritura en pequeños trozos que son llevados a altas temperaturas en donde reciben un proceso químico que hará que este material se desintegre y forme la pulpa de papel. Después de este proceso la pulpa pasa por una etapa conocida como “manufactura de bobinas”, que es un proceso que consiste en pasarla por rodillos muy calientes que le extraen la humedad y la aplanan. Después de esta etapa, ruedas hidráulicas enrollan el papel ya seco y terminado, en enorme rollos que posteriormente serán trasladados, de acuerdo a sus especificaciones, para corte y disposición final de acuerdo a las necesidades del consumidor.

A partir de material reciclado se pueden fabricar papeles de impresión y escritura; así como papeles suaves.

Los recicladores son aliados fundamentales de la industria papelera en Colombia, ya que gracias a una labor coordinada con ellos, Asociaciones de recicladores y Gestores de residuos, en 2017 se  recogieron 819.211 toneladas de material reciclable, cantidad que hace parte de las 920.622 toneladas que se reciclaron ese año, y que representan el 60,8% de la fibra reciclada usada para la fabricación de papel y cartón en el país.

En Colombia, la industria papelera es una de las que más recicla, consolidando al país por encima del promedio de reciclaje latinoamericano y figurando en el ranking mundial cerca a países como Finlandia y Bélgica. Teniendo en cuenta que la tasa de reciclaje en el país está en el 58%, aún hay mucho camino por recorrer para aumentar estas tasas de reciclaje.

La fibra reciclada, proveniente de los sobrantes de impresión y de la recuperación selectiva de periódicos, revistas y cajas, entre otros; es fundamental como materia prima, pues es la fibra que en mayor porcentaje se usa en el país para producir papel. Las empresas papeleras lo han entendido y están comprometidas en incrementar las tasas de recolección, formalizar la labor de los recicladores de oficio, generar mayores beneficios para los actores parte de la cadena y, en asocio con las instituciones pertinentes, mantener las condiciones del mercado para comercializar estos residuos.

Las empresas que hacen parte de Cadena de Papel y que utilizan material reciclado como insumo en su proceso de producción, tienen su propia red de proveedores a través de una alianza con las grandes bodegas de reciclaje que se encargan de acopiar el material que los recicladores de oficio recuperan, desde allí son transportadas a las plantas de reciclaje, evitando de esta manera alimentar los rellenos sanitarios y potenciando la economía circular, al recuperar este material para ser reusado en la industria.

Ya en la planta de reciclaje el material reciclado es seleccionado y clasificado; en varias oportunidades con el fin de disminuir su densidad es prensado y embalado en grandes balas de papel que facilitarán su transporte. Estas grandes balas se almacenan de acuerdo a su categoría y fecha de expedición y quedan dispuestas para ser transportadas a la planta de papel y cartón. Una vez allí el material reciclado se tritura en pequeños trozos que son llevados a altas temperaturas en donde reciben un proceso químico que hará que este material se desintegre y forme la pulpa de papel. Después de este proceso la pulpa pasa por una etapa conocida como “manufactura de bobinas”, que es un proceso que consiste en pasarla por rodillos muy calientes que le extraen la humedad y la aplanan. Después de esta etapa, ruedas hidráulicas enrollan el papel ya seco y terminado, en enorme rollos que posteriormente serán trasladados, de acuerdo a sus especificaciones, para corte y disposición final de acuerdo a las necesidades del consumidor.

A partir de material reciclado se pueden fabricar papeles de impresión y escritura; así como papeles suaves.