En las empresas afiliadas a la Cámara existe un firme compromiso de protección del ambiente en el proceso de producción. Las decisiones se toman con un enfoque de prevención y se invierte permanentemente en nuevas tecnologías y en el ajuste de los procesos para contar con sistemas de gestión ambiental que apoyen las metas ambientales empresariales y sectoriales.

Así mismo, se conforman equipos de profesionales responsables de hacer seguimiento permanente y planeación para la mejora continua.

Las empresas productoras de papel enfocan las acciones de prevención y control de los impactos ambientales del proceso productivo en cuatro frentes de trabajo:

–       Agua: En el proceso productivo se utiliza agua principalmente para la preparación de la fibra virgen y reciclada, y su posterior conversión en pulpa. Las fibras primero se mezclan con agua en un recipiente llamado pulper. Para formar el papel, esa mezcla se extiende en una larga mesa, en dónde se le extrae el agua por procesos físicos, de presión y de calor. La mayoría del agua se recupera y reutiliza.

–       Residuos: En la industria de pulpa y papel, la mayoría de los residuos se aprovecha. Esto quiere decir que se envían cada vez menos residuos al relleno sanitario. En 2017, solamente 25% de los residuos no peligrosos fue al relleno sanitario.

–       Energía: En 2017, 11% de la energía consumida por las empresas afiliadas fue cogenerada (proceso que genera al mismo tiempo electricidad y calor). Esto reduce la generación de emisiones de CO2, garantiza la estabilidad en el suministro y brinda más eficiencia en la generación.

–       Emisiones: El sector trabaja por reducir las emisiones de gases efecto invernadero en coherencia con los compromisos adquiridos por Colombia en la COP21. Las empresas adelantan acciones para la reducción, medición y compensación de sus emisiones.

La gestión ambiental de estos aspectos en la producción tiene repercusiones en la estructura de costos y en la competitividad de las empresas y, por tanto, un impacto directo en los resultados económicos de cada organización.

Con eso claro, la Cadena de Papel ha generado avances considerables en la gestión ambiental del proceso productivo.

“Estamos haciendo una mejor gestión del uso de los recursos, un uso más eficiente”, dice Isabel Cristina Riveros, directora de la CPPYC de la ANDI. “Nosotros desde el primer informe (en 2010) iniciamos la recolección de información en materia ambiental, y a partir de ahí, nos hemos ido midiendo.”

Los principales resultados ambientales 2010 vs. 2017 hablan por sí solos.

Los resultados de la Cadena de Papel son muy positivos: seguimos reduciendo nuestro consumo de agua por tonelada (-7,23%), seguimos generando un mejor consumo, una eficiencia mayor produciendo más papel con menor cantidad de energía por tonelada producida (-18,3%), haciendo conversión procesos y combustibles más limpios (-4.6%), y utilizando combustibles alternativos como residuos del proceso, adentrándonos en el tema de la economía circular (68% de los residuos no peligrosos se aprovecharon.)

“Estamos alineados con los objetivos que asumió Colombia en el marco del acuerdo de París de reducir las emisiones un 30% con base a 2010, en el año 2030”, puntualizó la Dra. Riveros.

Algunas herramientas para la gestión ambiental son

–       Innovación en procesos y materiales

–       Inversión en tecnología

–       Medición y monitoreo constante de procesos e indicadores.

–       Creación de una cultura de cuidado del medio ambiente.

–       Planeación y definición de metas para la mejora continua.

–       Colaboración y difusión de información con proveedores, clientes, empleados, gobierno y aliados en temas ambientales o Estructuración de sistemas de gestión ambiental.