Existe el mito de que hoy en día el medio digital es preferido para la comunicación. La realidad es distinta: son muchas más las personas que aún valoran de manera especial la comunicación en papel.

En Colombia, por ejemplo, 68% de las personas prefiere el papel porque genera más confianza, satisfacción, seguridad y efectividad que los documentos digitales; el 87 % de las personas prefiere que los documentos legales sean en papel; y el 75 % prefiere libros en físico. De manera que ese es un tema muy discutible.

Lo que si es cierto, es que detrás de la producción de pulpa, papel y cartón existe una industria vibrante con excelentes perspectiva de crecimiento de cara al futuro, lo cual, por supuesto, redundará en beneficios para la economía colombiana.

La industria nacional de pulpa, papel y cartón ha logrado un crecimiento sostenido de la producción y una expansión a otros países de la región. Trabaja permanentemente en la mejora de su competitividad en el ámbito internacional y en la consolidación del abastecimiento del mercado local.

Con una participación del 0,5 % en el PIB nacional, la industria papelera aporta positivamente a la economía colombiana. Es un sector con más de setenta años de experiencia, que se esfuerza por crecer e innovar permanentemente, con miras a seguir generando valor para el país y para todos los actores que participan de la cadena.

El mercado local.

Es el mercado más importante para las empresas del sector: en 2015 la industria vendió aquí el 85 % de su producción de papel y cartón, y el 99,4 % de su producción de pulpa.

Este mercado ha venido creciendo, y promete un comportamiento muy favorable en los próximos años. Por un lado, dentro del segmento de papel y cartón se presenta un crecimiento importante de los papeles suaves. Por otro, aunque los papeles de imprenta y escritura presentan tasas de crecimiento más moderadas, las estadísticas muestran que sigue habiendo una preferencia por el consumo de papel.

El consumo aparente de papel y cartón en Colombia decreció -1,4 % en el 2015 con respecto al año inmediatamente anterior. Alcanzó además un promedio de 28 kg por habitante. Este valor aún se encuentra por debajo del promedio mundial: 56,8 kg por habitante en 2014.

 

Debido a que el consumo per cápita de papel en Colombia es aún muy bajo en comparación con el de otros países, aún existe un espacio importante para el crecimiento de la industria.

El 76 % del consumo de papel en Colombia es de producción nacional y el 24 % restante corresponde a productos importados. Las importaciones de pulpa, papel y cartón al país han decrecido -3,7 % en los últimos seis años.

Participación en el mercado global (Fuente RISI Annual Review 2016).

  • Colombia representa el 0,15 % de la producción mundial de pulpa y el 1,01 % de la producción latinoamericana.
  • El mundo produjo 178.765.000 toneladas de pulpa en 2015.
  • El mundo produjo 406.491.605 toneladas de papel y cartón en 2014; de las cuales Colombia fabricó 0,30 %.
  • El 5.6 % de la producción latinoamericana es colombiana.

Europa, Estados Unidos y Brasil son productores de papel importantes en el mercado internacional. Aunque Colombia es un productor de menor escala, es de resaltar el crecimiento que las empresas del sector han tenido en la región. Cuatro empresas de origen colombiano afiliadas a la Cámara han expandido su operación a otros países cercanos.

Las exportaciones de la industria en 2015 representaron el 12 % de la producción nacional de papel y cartón. Los destinos principales fueron países de la región; sin embargo, algunas empresas exportan a países como India, Turquía y Japón.

Generación de valor económico para los grupos de interés del sector.

El crecimiento de las empresas ha generado valor económico no solo para sus accionistas, sino también para otros actores de la cadena. Ofrecen remuneraciones justas a sus empleados e invierten
en actividades para su bienestar.

Las empresas de la Cámara generaron 6.122 empleos en 2016. Según la FAO, por cada puesto de trabajo directo se producen otros cuatro puestos indirectos en la industria papelera y de reforestación comercial

También hacen inversión social de impacto que mejora las condiciones de vida de las comunidades en las zonas de influencia y en la cadena de valor. Finalmente, promueven la generación de empleo a lo largo de todo el ciclo de vida del producto y movilizan a los sectores proveedores de fibra: 1) la cadena del reciclaje y 2) las plantaciones comerciales responsables, que generan desarrollo y empleo en zonas rurales del país