La exigencia de empaques, papeles suaves y, por supuesto, hojas para escribir e imprimir hacen necesaria y vital una industria de estos insumos. La industria colombiana de cartón, papel y pulpa abastece el mercado y contribuye al potenciamiento y al desarrollo económico del país.

Dentro de este contexto, la sostenibilidad va de la mano con la urgencia con la que se requieren estos insumos, por lo que a la prioridad que se le da al imperativo de satisfacer al consumidor, también se sostiene la máxima de hacer del sector responsable de los espacios naturales. Ambas necesidades han logrado ser suplidas mediante la implementación de la llamada economía circular.

Lo que propone en términos de sustentabilidad este modelo es la disminución del uso de nuevos recursos naturales. De igual forma, este planteamiento propone controlar la salida de desechos mediante su reutilización y reciclaje. La finalidad de esta estrategia es, entonces, preservar, dentro del ciclo productivo, el valor de las materias primas.

En el caso de Colombia, este modelo ha ganado cada vez más aliados, pues como tal afirma la vitalidad de la industria a partir de una apuesta ambiental. De ahí que la implementación de políticas públicas, como la de Gestión Integral de Residuos Sólidos, manifieste una viva preocupación por la gestión de los desechos.

En Colombia el sector papelero ha fomentado el reciclaje durante los últimos 74 años. Las empresas involucradas se han movilizado y han creado diferentes planes para alcanzar formas idóneas para recolectar los productos de papel, que una vez consumidos se reincorporan a su ciclo de producción como materia prima.

Dentro de este esquema, las empresas del sector han querido impulsar procesos de producción sustentables, sobre todo, en lo que refiere al uso de los recursos naturales, el manejo del agua y la energía, son algunos ejemplos. Vale la pena anotar que, una de las preocupaciones para lograr este objetivo es la inversión constante de las energías renovables: la recirculación del agua, la reducción de emisiones de carbono y sobre todo, la optimización de los procesos mediante la gestión de bosques de pino y eucalipto.

Adicionalmente, para cumplir con ese imperativo de ética empresarial, se busca cerrar el ciclo de todos los residuos que se generan en el proceso productivo. Lo anterior se logra mediante el procesamiento de fibra y producción de papel, insumos que crean oportunidades para que otras industrias aprovechen los residuos generados o para que las empresas los reutilicen internamente (Documento CONPES).

Un ejemplo claro de esta práctica de aprovechamiento es el de la lignina, un subproducto del procesamiento de la fibra virgen que es empleado por las empresas productoras de pulpa para la generación de energía. De esta forma y partiendo desde este modelo de reciclaje, reutilización y supervisión de los recursos naturales ha crecido la industria papelera de Colombia mediante un fuerte compromiso con la sostenibilidad ambiental.